Hoy no ha pasado nada interesante en el instituto, nada más allá de que Andrés sigue huyendo y yo sigo sin saber qué hacer.
Bueno lo único que me ha llamado la atención es que en el parque que hay junto al instituto, como siempre pasamos allí los recreos desde que no nos dejan quedarnos en clase, he visto de lejos a Andrés, y me reí mucho cuando lo vi subido a los columpios de los niños pequeños jugando como tal. Estoy segura de que me vio, pero no dijo nada, quizá lo hizo para atraer mi atención.
Después, en casa, me llamó. Me habló de que tenía un hermano y que sus padres están separados. Me preguntó dónde vivía, yo le conté que en otro barrio diferente al del instituto, pero le pregunté por el suyo y no me quiso contestar. Me dijo que ni sus amigos sabían dónde vive, y que se ha cambiado muchas veces de casa, después de que alguien averiguase dónde vivía, no le creí del todo.
No sé por qué, pero no soy tan tímida con él, tengo confianza a pesar de que no le conozco demasiado. Siempre pensé que si encontraba a un chico con el que tuviera tanta confianza como para poder hacer cualquier cosa con él o pudiera contarle cualquier cosa sin temer que me juzgara sería mi hombre ideal. De momento no lo sé, aunque lo parezca es muy pronto para decirlo.
También me hizo una broma, me dijo que me estaba viendo e intentó describir cómo y dónde estaba. No acertó. Pero yo le hice la misma broma y sí que acerté. Me llegué a reir un montón cuando me dijo que le había asustado.
También me contó que él en su país estaba en un internado religioso, y que allí le instruían a parte junto con muy pocos, pero no me dijo qué ni por qué. Le pregunté si era una secta y me dijo que no, exactamente no era eso, también pregunté, en tono de burla, si era la inquisición, y me contestó que era algo parecido. Me asusté un poco y me dieron ganas de saber más, pero no soltó prenda.
Por último aclaramos lo de nuestros nombres, ya sabíamos los dos que los dos sabíamos nuestro verdadero nombre, así que decidimos dejar de jugar al juego de Ana y Manu, lo que no quita el poder hacer gracias de vez en cuando. Ahora nos llamamos por nuestro nombre, algo que es tan natural es realmente especial con él, él lo hizo especial y particular.
Mañana insistiré un poco más en el tema, no quiero ser pesada, pero me muero de ganas de saber qué es él.
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