Hoy Andrés ha venido con camisa y corbata. Bueno con camisa ya lo había visto, pero no con corbata, me hizo mucha gracia, igualmente ya lo había visto alguna vez trajeado, el día que fuimos al teatro como una salida del instituto.
En realidad es muy atractivo y guapo, sabe vestir, es elegante y educado. Siempre lleva gafas, no sé por qué, si ahora es invierno y no hay ni sol, incluso por la noche las lleva...
Bueno en realidad no le conozco bien, no he hablado mucho con él en persona, aunque me gustaría. Sé que me pondría nerviosa, soy demasiado tímida.
Mis amigas me preguntaron qué pensaba hacer, y también me preguntaron si me gustaba de verdad. Yo les dije que sí que me gustaba, después de muchos rodeos y todo eso, pero que no quería tener novio, así que no sabría qué hacer.
Cuando acabamos la conversación, la cual manteníamos en un banco del parque que hay junto al instituto, nos levantamos y nos fuimos, pero al volver a mirar hacia el lugar en el que estábamos vi que Andrés estaba saliendo de unos matorrales. ¡Había estado escuchando nuestra conversación!
Al volver a clase, le quise parar para preguntarle qué hacía allí. Pero volvió a huir.
Mi madre es propietaria y jefa de una perfumería cerca del instituto, así que normalmente antes de irme a casa paso por allí. Hoy cuando estaba hablando con mi madre y mi tía en la perfumería, vi a Andrés, y me decidí a salir y llamarle. Dije:
- ¡Manu!- pero no me localizaba- ¡Manu!- y me acerqué a él.
- Hola Ana.
- Hola Manu, quería preguntarte si nos estabas espiando hoy en el parque- fui bastante directa.
- No, no estaba espiando, pero sí que escuché algo- dijo.
- ¡Pues escuchar conversaciones ajenas es espiar, no espíes! Y otra cosa.
- ¿Qué?- dijo.
- Cuando hablas conmigo te pones muy cerca de mi, me invades el espacio. ¿Sabes? Mi espacio vital, todos tenemos un espacio vital al que dejamos entrar sólo a gente a la que conocemos bien.
- Ah, vale, no entraré más en tu espacio vital.
- Pero no te lo tomes a mal, eh. No es malo, sólo no te acerques tanto para hablar conmigo. ¿Vale?
- Vale.
- Bueno pues me voy.
- Hasta luego.
- Adiós.
Después de eso mi tia me preguntó si ese era mi novio y yo le dije que no. Mi madre también me preguntó quién era ese chico, yo le respondí que era aquél de quién le había hablado. Ya le había hablado a mi madre de él, se lo comenté porque estaba preocupada por eso de que se empezaran a fijar en mí porque estaba mejor físicamente.
Bueno, finalmente mientras hacía mis deberes y estudiaba me llamó, no hablamos mucho, porque le dije que estaba ocupada con mis tareas, pero hablamos y me preguntó cosas sobre mí, como si tenía hermanos o hermanas, mi color favorito, entre otras tonterías para romper el hielo antes de poder preguntar cosas realmente personales. Hoy no hizo ese tipo de preguntas, pero seguro que otro día las hará.
Bueno mañana os contaré si me las ha hecho o si pasa algo nuevo, tengo que preparar preguntas que hacerle a él también.
1 comentario:
Hola Gissin,
Acabo de terminar de leer el quinto capitulo. Te confieso que soy un poco mayorcita para historias de quinceañeros pero gracias al mio leo cosas propias de esa edad. Escribes muy bien, un poco parca en las descripciones para mi gusto victoriano, pero bien. Mantienes el ritmo adecuado y la suficiente intriga en el texto como pra seguirte. Espero ya el sexto capitulo.
Publicar un comentario