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martes, 19 de julio de 2011

Cuarto Capítulo: El juego del pilla-pilla

Ya sé cómo lo ha conseguido, en serio, ¿qué clase de amiga de tu número de teléfono sin preguntar?
Pues sí, fue Helena quién se lo dio. Me dio mucha rabia, pero es que encima no es capaz de llamarme. Bueno, la verdad es que a mí me da vergüenza hablar con gente que no conozco, incluso con teléfono. Soy muy tímida.

Bueno, hoy quise acercarme para hablar con Andrés, pero no pude. No pude porque él huía de mí, no lo entiendo. De verdad que huía, y mira que lo seguí. Pero el caso es que por más que lo persiga siempre acaba metiéndose en el lavabo de hombres, un terreno prohibido, y aunque le espere en la puerta a que salga, cosa que me da mucha vergüenza porque hay más gente dentro a parte de él, no sale hasta que no sabe que me he ido.

Bueno, he conseguido hablar con él sólo un poquito. En un cambio de clase, le llamé para que saliera un momento y fue entonces cuando le pregunté cómo había conseguido mi número y me dijo que se lo pidió a Helena, y después le pregunté por qué huía de mí, no me respondió, entró en clase, y llegó su profesor. Tuve que irme.

Curiosamente, cuando me hablaba se ponía muy cerca de mí, se comía mi espacio, me pareció raro e incómodo, no entiendo por qué lo hace. A lo mejor es porque es una costumbre de su país, sí bueno, sé que no es español, aunque no sé de qué país es exactamente, pero es muy raro. Es como una contradicción, primero huye de mí y luego se acerca demasiado para hablar. Muy raro, de verdad.

En serio, cada vez entiendo menos a este chico, y cada vez quiero saber más de él. Ya os contaré mañana si pasa algo.

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