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martes, 2 de agosto de 2011

Adiós

Sintiéndolo mucho debo dejar de escribir la historia por motivos ajenos a mí. La historia se cancela en este punto pero no quiere decir que en un futuro no se pueda retomar e incluso editar y publicar en libro. ;)

Seguid interesándoos por la literatura, es gratificante que aún en estoy días y más la juventud lea mucho. Seguid haciéndolo por favor.

Se os quiere.

Un beso a todos.

Yaiza Ponce Piña

martes, 26 de julio de 2011

Octavo Capítulo: Mis notas

Bueno, ya estoy mejor, hoy he ido al instituto. Al ir me he dado cuenta de que Andrés me perseguía por el Metro, bueno, no me perseguía porque íbamos al mismo lugar, pero igualmente iba detrás de mí y cuando le quise hablar ya no estaba.

También me fijé que aún ser invierno Andrés no lleva ningún tipo de abrigo y va con gafas de sol. ¿Se cree que estamos en verano? ¡Va en manga corta! ¡Con el frío que hace! Este chico debe de ser de acero. Si hoy me llama le preguntaré qué se le pasa por la cabeza.

En cuanto a mis amigas no les tengo en cuenta que no me creyeran. Prefiero no estar enfadada con ellas. Y bueno tengo muchas ganas de quedar con ellas este viernes, es el cumpleaños de Sara, le tengo un regalo preparado, sé que le gustará.

Después de hacer mis tareas Andrés me llamó, y le pregunté sobre las gafas, ¡me dijo que es fotosensible! ¡Nunca había conocido a nadie que tuviera esa enfermedad en los ojos! Bien podría mentirme y llevarlas sólo para parecer guay, pero no lo creo, no sé por qué pero me creo todo lo que me dice, ¿demasiada confianza quizás? No sé si esto es demasiado bueno.

Y lo del abrigo también se lo pregunté, me dijo que el frío es psicológico, como es normal yo le respondí que por muy psicológico que fuera una persona se constipa igualmente, le dije que se abrigara.

Me preocupo mucho por él, y últimamente estoy descuidando un poco mis estudios, hoy me dieron el resultado del examen de Economía que hice hace un mes, saqué un ocho, pero no creo que con la dedicación que estoy dándole ahora pueda seguir sacando estas notas. Por eso mismo no quería tener novio hasta que cogiera bien los hábitos de estudio que yo quería para poder entrar bien a la universidad. El Bachiller es muy importante...

Mañana os contaré algo más, a ver que tal me van los demás exámenes...

lunes, 25 de julio de 2011

Perdón

Hola amigos y seguidores.

Siento mucho lo que voy a deciros. El caso es que a partir de ahora sólo puedo publicar de Martes a Viernes. Los Sábados, Domingos y Lunes no puedo conectarme para publicar un nuevo capítulo.

Muchas gracias y disculpad las molestias

viernes, 22 de julio de 2011

Séptimo Capítulo: Dolores

Hoy me enteré, mediante Sara que Andrés, el año pasado se cayó de un segundo piso y estuvo tres meses en el hospital, y que fue por ese motivo que este año estaba repitiendo.

Me lo dijo Sara porque yo no había ido, estaba enferma, pero ella habló con él durante el recreo. ¿Por qué con ella si hablaba? A ella sí que se le acerca pero a mí no...

Sara también me dijo que le preguntó el por qué de sus huidas, se ve que le dijo que le daba vergüenza. Es decir, que conmigo pasa vergüenza pero con los demás no, pero sí que es capaz de llamarme y hablar conmigo por telefono. No tiene mucho sentido pero lo dejaremos así.

Como estuve enferma no puedo decir mucho más, lo único es que Sara, Sandra y Cristina me vieron conectadas al Messenger y no se creyeron que tenía gastroenteritis. Me enfadé mucho con ellas, porque era la verdad, pero no pude hacer nada más para convencerlas, incluso les llegué a decir si querían que les llevara la receta del médico para que se lo creyeran, pero ni así. Ellas insistían en que cuando ellas tuvieron gastroenteritis estaban muy débiles y no podían ni salir de la cama. Como es lógico yo les respondí que en su caso a lo mejor sí, ya que ellas son muy delgaditas, pero yo al ser más robusta quizá lo aguantaba mejor. Pero ni con esas.

El resto del día lo pasé tranquila en casa, Andrés no me llamó, se ve que mis amigas le dijeron que estaba enferma y supongo que por eso no me quiso molestar.

jueves, 21 de julio de 2011

Sexto Capítulo: ¿Qué es?

Hoy no ha pasado nada interesante en el instituto, nada más allá de que Andrés sigue huyendo y yo sigo sin saber qué hacer.

Bueno lo único que me ha llamado la atención es que en el parque que hay junto al instituto, como siempre pasamos allí los recreos desde que no nos dejan quedarnos en clase, he visto de lejos a Andrés, y me reí mucho cuando lo vi subido a los columpios de los niños pequeños jugando como tal. Estoy segura de que me vio, pero no dijo nada, quizá lo hizo para atraer mi atención.

Después, en casa, me llamó. Me habló de que tenía un hermano y que sus padres están separados. Me preguntó dónde vivía, yo le conté que en otro barrio diferente al del instituto, pero le pregunté por el suyo y no me quiso contestar. Me dijo que ni sus amigos sabían dónde vive, y que se ha cambiado muchas veces de casa, después de que alguien averiguase dónde vivía, no le creí del todo.

No sé por qué, pero no soy tan tímida con él, tengo confianza a pesar de que no le conozco demasiado. Siempre pensé que si encontraba a un chico con el que tuviera tanta confianza como para poder hacer cualquier cosa con él o pudiera contarle cualquier cosa sin temer que me juzgara sería mi hombre ideal. De momento no lo sé, aunque lo parezca es muy pronto para decirlo.

También me hizo una broma, me dijo que me estaba viendo e intentó describir cómo y dónde estaba. No acertó. Pero yo le hice la misma broma y sí que acerté. Me llegué a reir un montón cuando me dijo que le había asustado.

También me contó que él en su país estaba en un internado religioso, y que allí le instruían a parte junto con muy pocos, pero no me dijo qué ni por qué. Le pregunté si era una secta y me dijo que no, exactamente no era eso, también pregunté, en tono de burla, si era la inquisición, y me contestó que era algo parecido. Me asusté un poco y me dieron ganas de saber más, pero no soltó prenda.

Por último aclaramos lo de nuestros nombres, ya sabíamos los dos que los dos sabíamos nuestro verdadero nombre, así que decidimos dejar de jugar al juego de Ana y Manu, lo que no quita el poder hacer gracias de vez en cuando. Ahora nos llamamos por nuestro nombre, algo que es tan natural es realmente especial con él, él lo hizo especial y particular.

Mañana insistiré un poco más en el tema, no quiero ser pesada, pero me muero de ganas de saber qué es él.

miércoles, 20 de julio de 2011

Quinto Capítulo: Prohibido espiar

Hoy Andrés ha venido con camisa y corbata. Bueno con camisa ya lo había visto, pero no con corbata, me hizo mucha gracia, igualmente ya lo había visto alguna vez trajeado, el día que fuimos al teatro como una salida del instituto.

En realidad es muy atractivo y guapo, sabe vestir, es elegante y educado. Siempre lleva gafas, no sé por qué, si ahora es invierno y no hay ni sol, incluso por la noche las lleva...

Bueno en realidad no le conozco bien, no he hablado mucho con él en persona, aunque me gustaría. Sé que me pondría nerviosa, soy demasiado tímida.

Mis amigas me preguntaron qué pensaba hacer, y también me preguntaron si me gustaba de verdad. Yo les dije que sí que me gustaba, después de muchos rodeos y todo eso, pero que no quería tener novio, así que no sabría qué hacer.
Cuando acabamos la conversación, la cual manteníamos en un banco del parque que hay junto al instituto, nos levantamos y nos fuimos, pero al volver a mirar hacia el lugar en el que estábamos vi que Andrés estaba saliendo de unos matorrales. ¡Había estado escuchando nuestra conversación!

Al volver a clase, le quise parar para preguntarle qué hacía allí. Pero volvió a huir.

Mi madre es propietaria y jefa de una perfumería cerca del instituto, así que normalmente antes de irme a casa paso por allí. Hoy cuando estaba hablando con mi madre y mi tía en la perfumería, vi a Andrés, y me decidí a salir y llamarle. Dije:
- ¡Manu!- pero no me localizaba- ¡Manu!- y me acerqué a él.
- Hola Ana.
- Hola Manu, quería preguntarte si nos estabas espiando hoy en el parque- fui bastante directa.
- No, no estaba espiando, pero sí que escuché algo- dijo.
- ¡Pues escuchar conversaciones ajenas es espiar, no espíes! Y otra cosa.
- ¿Qué?- dijo.
- Cuando hablas conmigo te pones muy cerca de mi, me invades el espacio. ¿Sabes? Mi espacio vital, todos tenemos un espacio vital al que dejamos entrar sólo a gente a la que conocemos bien.
- Ah, vale, no entraré más en tu espacio vital.
- Pero no te lo tomes a mal, eh. No es malo, sólo no te acerques tanto para hablar conmigo. ¿Vale?
- Vale.
- Bueno pues me voy.
- Hasta luego.
- Adiós.

Después de eso mi tia me preguntó si ese era mi novio y yo le dije que no. Mi madre también me preguntó quién era ese chico, yo le respondí que era aquél de quién le había hablado. Ya le había hablado a mi madre de él, se lo comenté porque estaba preocupada por eso de que se empezaran a fijar en mí porque estaba mejor físicamente.

Bueno, finalmente mientras hacía mis deberes y estudiaba me llamó, no hablamos mucho, porque le dije que estaba ocupada con mis tareas, pero hablamos y me preguntó cosas sobre mí, como si tenía hermanos o hermanas, mi color favorito, entre otras tonterías para romper el hielo antes de poder preguntar cosas realmente personales. Hoy no hizo ese tipo de preguntas, pero seguro que otro día las hará.

Bueno mañana os contaré si me las ha hecho o si pasa algo nuevo, tengo que preparar preguntas que hacerle a él también.

martes, 19 de julio de 2011

Cuarto Capítulo: El juego del pilla-pilla

Ya sé cómo lo ha conseguido, en serio, ¿qué clase de amiga de tu número de teléfono sin preguntar?
Pues sí, fue Helena quién se lo dio. Me dio mucha rabia, pero es que encima no es capaz de llamarme. Bueno, la verdad es que a mí me da vergüenza hablar con gente que no conozco, incluso con teléfono. Soy muy tímida.

Bueno, hoy quise acercarme para hablar con Andrés, pero no pude. No pude porque él huía de mí, no lo entiendo. De verdad que huía, y mira que lo seguí. Pero el caso es que por más que lo persiga siempre acaba metiéndose en el lavabo de hombres, un terreno prohibido, y aunque le espere en la puerta a que salga, cosa que me da mucha vergüenza porque hay más gente dentro a parte de él, no sale hasta que no sabe que me he ido.

Bueno, he conseguido hablar con él sólo un poquito. En un cambio de clase, le llamé para que saliera un momento y fue entonces cuando le pregunté cómo había conseguido mi número y me dijo que se lo pidió a Helena, y después le pregunté por qué huía de mí, no me respondió, entró en clase, y llegó su profesor. Tuve que irme.

Curiosamente, cuando me hablaba se ponía muy cerca de mí, se comía mi espacio, me pareció raro e incómodo, no entiendo por qué lo hace. A lo mejor es porque es una costumbre de su país, sí bueno, sé que no es español, aunque no sé de qué país es exactamente, pero es muy raro. Es como una contradicción, primero huye de mí y luego se acerca demasiado para hablar. Muy raro, de verdad.

En serio, cada vez entiendo menos a este chico, y cada vez quiero saber más de él. Ya os contaré mañana si pasa algo.