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sábado, 16 de julio de 2011

Segundo Capítulo: ¿Ana y Manu?

¡Chicos, no os lo vais a creer! ¡Ya sé como se llama ese chico! Su nombre es Andrés. Lo sé porque he ido personalmente a su clase y he mirado en el listado de alumnos su nombre, había muchas opciones, porque no salen las fotografías, pero Helena me confirmó que ese era su nombre. Lo había olvidado, Helena va a la misma clase que él.

Bueno el caso es que Andrés sigue pasándose por clase, y Sara y yo seguimos llamándole pesado. Hoy me ha preguntado mi nombre, pero pasó algo realmente gracioso:
- ¿Cómo os llamáis?-dijo él.
- ¿Presentate tú antes no?-dije yo.
- Me llamo Manu, ¿y tú?-respondió.
- Ana-dije yo conteniendo a duras penas mi risa.
- ¿Y tú?-dijo refiriéndose a Sara.
Yo la iba a interrumpir diciendo otro nombre, pero no me dio tiempo a pensar otro y decirlo antes de que ella dijera el suyo de verdad.
- Sara-dijo carcajeándose.
- Bueno pues hasta luego Manu-dije yo riéndome.
- ¡Hasta luego!-dijo animado.
Yo ya sabía su nombre, por eso mismo se dio esta situación, como yo sabía que había mentido, decidí hacer lo mismo, pero la verdad es que me lo pasé muy bien.

Más tarde, al salir, lo vi parado, como si buscara a alguien, yo estaba un poco lejos, pero aún así le llame por su nombre falso: "¡Hasta luego Manu!", me respondió igual: "¡Hasta luego Ana!".

A la hora del recreo, de comer y al salir por la tarde le vi de la misma manera, "buscando a alguien", (aunque no sé si buscaba a alguien o me esperaba para reírse un rato con lo de los nombres), en todos esos momentos, hice lo mismo "¡Hasta luego Manu!".

Me parece que me lo voy a pasar muy bien con este jueguecito de Ana y Manu. A ver si la próxima vez le veo en algún otro lugar y le vuelvo a perseguir llamándole Manu.

Al volver a casa, Helena me dijo que le preguntaba mucho sobre mí, y me dijo que él ya sabía mi nombre. En ese momento todas coincidieron en decir que a él le gustaba. Él me seguía el juego. En ese momento no me lo podía creer. No creía que yo pudiera gustarle a algún chico, pero la idea de que esto sucediera justo después de adelgazar me cabreaba bastante y me hacía sentir bastante incómoda.

Mañana sabréis algo más acerca de todo esto, ¿por qué habrá sentido la necesidad de decir otro nombre que no es el suyo?